jueves, 8 de mayo de 2014

Anzuelos para pescar lectores:Literatura al natural 2014

La motivación para este evento se centró nuevamente en el cumpleaños de nuestra mascota lectora Serafín quien cumplió nueve años.
Se realizó el día 23 de abril mediante diferentes propuestas literarias y actividades artísticas, lúdicas, tecnológicas y recreativas que acercaron a los pequeños a las raíces ancestrales a través de los mitos, leyendas, cuentos, fábulas, canciones, poemas y juegos tradicionales. Contamos con la participación de seis abuelos y seis padres de familia en su maravillosa labor de cuenteros en acción y además como es ya costumbre, la rotonda de comidas, música y animación.
Para dar inicio al evento fue invitado el grupo  "Tejido de vida" a cargo de Olga Lucía Morales Chaparro, mujer caminante de la ancestralidad de América desde hace diez años; portadora de Chanuppa e inipi, especialista en prácticas indígenas y sus ceremonias tradicionales y Carlos Arturo Jordán, también caminante de las sendas indígenas de América desde finales de los ochenta.

Tejido de vida ofrece un trabajo vivencial con todas las personas de todas las edades, pero especialmente con los niños pues ellos al decir de los abuelos son el terreno limpio de la siembra.
El objetivo se centró específicamente en recuperar al ser esencial que todos tenemos dentro, recordando que hubo un tiempo en que éramos uno con todas nuestras relaciones, con la nación de las estrellas, con el abuelo fuego, con nuestros hermanos de cuatro patas, con los que trazan sus caminos por el aire, bajo el agua y con todos aquellos que siendo diferentes ocupan un espacio compartido en el gran círculo de la creación.
El taller llamado “circulo de la vida” es un performance en el que tres personajes transforman su ser alrededor del mito, el sonido, el canto, la tribu y los dones entregados por la vida.

Narraciones aportadas por la contadora de historias Lluvia Luna y el anciano sobre la fábula del Cuervo, ambientaron un escenario donde los niños durante 60 minutos aproximadamente se sumergieron en este reino mágico de la comunicación no lineal el lenguaje del corazón marcado por el mismo corazón de la abuela tierra el tambor.



ATRAPASUEÑOS:
   

En un segunda instancia y apoyando la actividad de la feria programada Tejido de vida realizó en este espacio una actividad dinámica que aproxima a los niños al mundo mágico de los sueños. Los sueños son parte de un lenguaje simbólico y arquetípico muy importante que el mundo adulto y racional sesga de raíz durante el periodo de la infancia.  Creemos que soñar mantiene viva la ilusión y la esperanza de una vida mejor, un adulto que sueña es un niño que aprendió a utilizar el lenguaje de los sueños.
A cada grupo de niños que participó de forma espontánea, se le narró el mito del cazador de sueños, al tiempo se tejió la red del cazador “Dream Catcher”, esta actividad estuvo ambientada por la flauta de los sueños.  Cada niño tuvo la oportunidad de poner su sueño en una pluma llena de magia que forma parte de la red de atrapar sueños, este atrapasueños quedó en la biblioteca de preescolar como símbolo mítico del sueño de todos los niños. 



Hojas artesanales llenas de historias que calientan el alma

¨  Los abuelos de la Fundación Sueños y Esperanza a cargo de Miss Cristina Segura contaron y expusieron a los niños hermosos productos realizados con papel reciclado.(www.fundacionsueñosyesperanza.com)
¨       Hojas para guardar palabras y dibujos.
¨       Responsable: Marlén Rocío Córdoba
Libro: Un libro para Bruno de Nikolaus Heidelbach. A Bruno no le interesa demasiado leer y si logra emprender su viaje fantástico a través de las páginas del libro azul es gracias a Ula, una lectora experimentada que se propone mostrarle a su amigo el vértigo que significa ingresar a las páginas de un libro.

¨     Salón de Serafín…cuentos nuevos para leer (Regalos aportados por los niños)







PALABRAS PARA NAVEGAR

¨       Educa nave...navegando en la red: Blog de Serafín y Robótica
Responsables: Laura Hernández y Adolfo Beltrán
Libro: Ricardo y su robot de Esteban Martín, editorial Edebe. Ricardo vive con sus padres, que son dos famosos inventores. Como es un niño muy cariñoso, siempre les está haciendo preguntas. Así aprende muchas cosas y construye su propio invento.





¨       Salón de los padres: Relatos de lo que trajo el mar…en barcos de papel
Responsable: Liliana Otálora
Libro: Perdido y encontrado de Oliver Jeffers




cUENTOS PARA VOLAR...la imaginación
cuenteros invitados

¨       Salón de los abuelos: Cuentos para volar…la imaginación
   


Responsable: Pilar Beltrán
¨       Editorial invitada: Faber Castell y su taller de pintudeditos
Responsable: Juliana González


PENSAMIENTOS PARA SEMBRAR... y cosechar

¨      Bocados para los sentidos: sonidos, texturas y colores de la naturaleza a través de la metamorfosis de la mariposa.
Libro: Elmer y la mariposa de David McKee
Responsable: Claudia Millán


¨      Cosecha de valores
Libro: El pájaro carpintero y el Tucán de Vicente Makuritofe y Confucio Hernández Makuritofe, indígenas Huitotos
Responsables: Luisa Fernanda Arcila y Janet Cuspoca



¨      Libros para sembrar…y cosechar
Libro: El día de la ecología de Mario Lamo Jiménez
Responsable: Lorena Díaz Granados


Libro: El secreto del Dorado de María Villegas y Jennie Kent, Villegas Editores.
Responsable: Margarita Guerrero
Por miles de años, las profundas y sagradas aguas de la laguna de Guatavita han ocultado un maravilloso e invaluable tesoro. Cegados por la codicia de un oro imaginario, muchos aventureros penetraron en vano sus honduras. Pero sólo Taicuache, un niño muisca, inspirado en sus propios sueños e impulsado por el deseo y la voluntad, logró recorrer la espiral del tiempo y extraerles a las aguas el verdadero secreto del Dorado. Esta nueva creación de Villegas Editores es toda una caja de sorpresas.
Además del hermoso cofre que guarda en su interior una máscara reveladora de engaños, una pluma para escribir sobre una tabla secreta, un libro enigmático, un juego de tarjetas con mensajes importantes y un marcador de páginas, el libro nos despliega de manera ingeniosa muchas leyendas de nuestra rica tradición indígena. En resumen, es una provocativa invitación a acompañar a Taicuache en esta osada aventura por el tiempo y a develar los tremendos misterios que va enfrentando a lo largo de la misma.


COMUNICACIÓN Y LENGUAJE
JUGANDO CON LA LITERATURA
¨      Teatro clown para niños, puesta en escena cuyo objetivo es dar a los niños un mensaje de reflexión sobre lo que está enfermando la tierra y lo que se debe hacer para cuidarla.
Responsables: Julián Aguirre, Mauricio Ardila
















CIENCIA, ARTE Y MEDIO AMBIENTE
¨      Genios e inventores en pintura y partitura a través de una hermosa historia llamada Colorines de Ferrán Hortiguela. Cuando Pol está alegre, cuando huele el aroma del trigo o toca la hierba, cuando juega con las olas es capaz de imaginar todos los colores del arco iris. Pol es ciego y no ve los colores, pero puede sentirlos y escucharlos.
Responsables: Juan Carlos Parra, Lorena Restrepo

   

 CARPA  DE MAQUILLAJE





Pintura ancestral
Departamento de Orientación y consejería, Jazmín Olaya y estudiantes practicantes de la Universidad del Rosario.

CARPA TEATRINO








Olguita Rozo

 CARPA ZONA DESCANSO Y LECTURA







Janeth Zarama
  REFRIGERIOS








Docentes voluntarios y personal de cafetería

 UNA FIESTA DE LECTURA Y ALEGRÍA

  













Mis sinceros agradecimientos y felicitaciones a toda la comunidad escolar participante: 
Abuelos, padres, docentes, personal administrativo y de servicios.

¡Juntos lo hacemos mejor¡

Margarita Guerrero
Docente promotora y animadora de lectura
Preescolar


martes, 22 de abril de 2014

Día Internacional de la tierra

El día de la Tierra, promovido por el senador y activista ambiental Gaylord Nelson, nació hace ya 44 años como reconocimiento de que la Tierra y sus ecosistemas nos proporcionan la vida y el sustento a lo largo de nuestra existencia. Un gran privilegio que trae consigo una gran responsabilidad: la de conseguir alcanzar un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de los que están y los que vendrán. Porque si cada uno de los 7.000 millones de personas que habitan en la Tierra alcanzaran el nivel de vida de un ciudadano de un país desarrollado, harían falta seis planetas como ella para poder soportarlo.
El día de la Tierra es uno, pero es de vital importancia tender una mano los 364 días restantes que hay que cuidar al ya maltrecho lugar en el que vivimos. Porque Tierra solo hay una.

La luz es como el agua...Gabriel García Márquez (Aracataca, Colombia 1928 - México DF, 2014)

LA LUZ ES COMO EL AGUA
         En Navidad los niños volvieron a pedir un bote de remos.
         —De acuerdo —dijo el papá, lo compraremos cuando volvamos a Cartagena.

         Totó, de nueve años, y Joel, de siete, estaban más decididos de lo que sus padres creían.
         —No —dijeron a coro—. Nos hace falta ahora y aquí.
         —Para empezar —dijo la madre—, aquí no hay más aguas navegables que la que sale de la ducha.
         Tanto ella como el esposo tenían razón. En la casa de Cartagena de Indias había un patio con un muelle sobre la bahía, y un refugio para dos yates grandes. En cambio aquí en Madrid vivían apretados en el piso quinto del número 47 del Paseo de la Castellana. Pero al final ni él ni ella pudieron negarse, porque les habían prometido un bote de reinos con su sextante y su brújula si se ganaban el laurel del tercer año de primaria, y se lo habían ganado. Así que el papá compró todo sin decirle nada a su esposa, que era la más reacia a pagar deudas de juego. Era un precioso bote de aluminio con un hilo dorado en la línea de flotación.
         —EI bote está en el garaje —reveló el papá en el almuerzo—. El problema es que no hay cómo subirlo ni por el ascensor ni por la escalera, y en el garaje no hay más espacio disponible.
         Sin embargo, la tarde del sábado siguiente los niños invitaron a sus condiscípulos para subir el bote por las escaleras, y lograron llevarlo hasta el cuarto de servicio.
         —Felicitaciones —les dijo el papá ¿ahora qué?
         —Ahora nada —dijeron los niños—. Lo único que queríamos era tener el bote en el cuarto, y ya está.
         La noche del miércoles, como todos los miércoles, los padres se fueron al cine. Los niños, dueños y señores de la casa, cerraron puertas y ventanas, y rompieron la bombilla encendida de una lámpara de la sala. Un chorro de luz dorada y fresca como el agua empezó a salir de la bombilla rota, y lo dejaron correr hasta que el nivel llego a cuatro palmos. Entonces cortaron la corriente, sacaron el bote, y navegaron a placer por entre las islas de la casa.
         Esta aventura fabulosa fue el resultado de una ligereza mía cuando participaba en un seminario sobre la poesía de los utensilios domésticos. Totó me preguntó cómo era que la luz se encendía con sólo apretar un botón, y yo no tuve el valor de pensarlo dos veces.
—La luz es como el agua —le contesté: uno abre el grifo, y sale.
         De modo que siguieron navegando los miércoles en la noche, aprendiendo el manejo del sextante y la brújula, hasta que los padres regresaban del cine y los encontraban dormidos como ángeles de tierra firme. Meses después, ansiosos de ir más lejos, pidieron un equipo de pesca submarina. Con todo: máscaras, aletas, tanques y escopetas de aire comprimido.
         —Está mal que tengan en el cuarto de servicio un bote de remos que no les sirve para nada —dijo el padre—. Pero está peor que quieran tener además equipos de buceo.
         —¿Y si nos ganamos la gardenia de oro del primer semestre? —dijo Joel.
         —No —dijo la madre, asustada—. Ya no más.
         El padre le reprochó su intransigencia.
         —Es que estos niños no se ganan ni un clavo por cumplir con su deber —dijo ella—, pero por un capricho son capaces de ganarse hasta la silla del maestro.
         Los padres no dijeron al fin ni que sí ni que no. Pero Totó y Joel, que habían sido los últimos en los dos años anteriores, se ganaron en julio las dos gardenias de oro y el reconocimiento público del rector. Esa misma tarde, sin que hubieran vuelto a pedirlos, encontraron en el dormitorio los equipos de buzos en su empaque original. De modo que el miércoles siguiente, mientras los padres veían El último tango en París, llenaron el apartamento hasta la altura de dos brazas, bucearon como tiburones mansos por debajo de los muebles y las camas, y rescataron del fondo de la luz las cosas que durante años se habían perdido en la oscuridad.
En la premiación final los hermanos fueron aclamados como ejemplo para la escuela, y les dieron diplomas de excelencia. Esta vez no tuvieron que pedir nada, porque los padres les preguntaron qué querían. Ellos fueron tan razonables, que sólo quisieron una fiesta en casa para agasajar a los compañeros de curso.

         El papá a solas con su mujer, estaba radiante.
         —Es una prueba de madurez —dijo.
         —Dios te oiga —dijo la madre.
         El miércoles siguiente, mientras los padres veían La Batalla de Argel, la gente que pasó por la Castellana vio una cascada de luz que caía de un viejo edificio escondido entre los árboles. Salí por los balcones, se derramaba a raudales por la fachada, y se encauzó por la gran avenida en un torrente dorado que iluminó la ciudad hasta el Guadarrama.
         Llamados de urgencia, los bomberos forzaron la puerta del quinto piso, y encontraron la casa rebosada de luz hasta el techo. El sofá y los sillones forrados en piel de leopardo flotaban en la sala a distintos niveles, entre las botellas del bar y el piano de cola y su mantón de Manila que aleteaba a media agua como una mantarraya de oro. Los utensilios domésticos, en la plenitud de su poesía, volaban con sus propias alas por el cielo de la cocina. Los instrumentos de la banda de guerra, que los niños usaban para bailar, flotaban al garete entre los peces de colores liberados de la pecera de mamá, que eran los únicos que flotaban vivos y felices en la vasta ciénaga iluminada. En el cuarto de baño flotaban los cepillos de dientes de todos, los preservativos de papá, los pomos de cremas y la dentadura de repuesto de mamá, y el televisor de la alcoba principal flotaba de costado, todavía encendido en el último episodio de la película de media noche prohibida para niños.


Al final del corredor, flotando entre dos aguas, Totó estaba sentado en la popa del bote, aferrado a los remos y con la máscara puesta, buscando el faro del puerto hasta donde le alcanzó el aire de los tanques, y Joel flotaba en la proa buscando todavía la altura de la estrella polar con el sextante, y flotaban por toda la casa sus treinta y siete compañeros de clase, eternizados en el instante de hacer pipí en la maceta de geranios, de cantar el himno de la escuela con la letra cambiada por versos de burla contra el rector, de beberse a escondidas un vaso de brandy de la botella de papá. Pues habían abierto tantas luces al mismo tiempo que la casa se había rebosado, y todo el cuarto año elemental de la escuela de San Julián el Hospitalario se había ahogado en el piso quinto del número 47 del Paseo de la Castellana. En Madrid de España, una ciudad remota de veranos ardientes y vientos helados, sin mar ni río, y cuyos aborígenes de tierra firme nunca fueron maestros en la ciencia de navegar en la luz.


Diciembre, 1978.



         

lunes, 14 de abril de 2014

La historia del Petirrojo... por Selma Lagerlôf

Selma Lagerlôf, escritora nacida en Mârbacka, Suecia (1858) fue la primera mujer que ganó el Premio Nobel de Literatura y es la invitada para abrir la gran fiesta de lectura y literatura que el próximo 23 de abril celebraremos en la IV Feria de la tierra y la palabra. literatura al natural.

¿Conocen el cuento de la creación petirrojo? Cuenta que Dios cuando estaba creando al mundo tuvo mucha paciencia para crear a los animales. Cada uno de ellos tenía características y dones que los destacaban. Incluso Dios tuvo que castigar a la abeja por atacar a los seres humanos para que no tomaran la miel que había producido, también hizo que las orejas del burro fuesen grandes para que pudiese escuchar su nombre. Ya que el pobre Dios estaba cansado de repetirle varias veces su nombre. Estuvo creando y creando durante todo el día hasta que al final decidió crear a un pajarito gris y decretó que aquella ave se iba a llamar petirrojo. El ave fue feliz mientras paseaba por el paraíso, agotado después de mucho tiempo por andar volando sin un rumbo específico decidió irse a contemplarse a sí mismo y se dio con la sorpresa que era gris. Eso le entristeció completamente... ¿Por qué le llamaban petirrojo si no tenía ni un rastro de color en su plumaje? No le veía el sentido a su nombre. Por lo que con mucho temor se fue volando al trono donde Dios estaba sentado, cada vez se acercaba más y más... y más hasta que se posó en su mano. Dios viendo que le quería decir algo le concedió el habla, dispuesto a escucharlo. El petirrojo le confesó sus dudas... ¿Por qué se llamaba así si era completamente gris? Ansioso esperó la respuesta del Señor y por consiguiente esperaba que tal vez a Dios se le hubiera olvidado de ponerle sus plumitas rojas. Contra toda expectativa Dios no le dio la respuesta que esperaba, el Señor le respondió que por algo le había puesto ese nombre, que petirrojo era y petirrojo lo sería siempre. Y lo más importante nuestro Señor le encomendó que tenía que ganarse las plumas rojas en su pecho. El petirrojo todo confundido y triste se preguntaba cómo podía cumplir esa misión que Dios le había dado, siendo un especie tan pequeña y débil. Intentó mil maneras de hacerlo y no lo logró. 



Dibujo realizado por María Antonia Reyes de PJ1
Pasaron miles de años y el petirrojo aún era gris, la descendencia de esta especie había intentado arduamente ganarse sus plumitas rojas, pero no lo consiguieron. Un petirrojo en una colina cercana a los muros de Jerusalén contaba la historia a sus retoños. Les decía los intentos que habían hecho sus antepasados durante ese tiempo. Hubo un momento que pensaron que tenían que amar demasiado para ganarse las plumas, no sucedió nada. Otra cosa que pensaron fue que tenían que cantar con toda su alma, tampoco funcionó. Confiaron en su valentía, uno de los petirrojos había luchado contra otros pájaros honorablemente y nada había sucedido. El petirrojo tristemente les decía que ya no se le ocurría que hacer. Seguía lamentándose, hasta que el sonido de los caballos interrumpió su monólogo. Dándose cuenta que los soldados romanos pasaban en conjunto montando sus briosos corceles y llevando tres esclavos cargando una cruz. El pajarito asustado por los caballos, buscó inmediatamente proteger con sus alitas a sus crías, a la vez que les ahorraba la horrible visión de esos pobres hombres. Se escuchaba los gritos y sollozos de la multitud, el pajarito vio con horror como crucificaban a cada uno. Se indignaba de la crueldad de los humanos, eso era demasiado. La indignación se intensificó en su pecho cuando vio que a uno de ellos le ponían una corona de espinas. Quería hacer algo por ese pobre hombre, no concebía como alguien con una mirada tan dulce y siendo tan bello pudiese hacer alguna maldad. Veía salir la sangre de su frente y súbitamente decidió ser un águila para quitarles los clavos de sus manos y con sus garras ahuyentar a los verdugos. Ya que su realidad era otra se sentía impotente, al ver que el pobre hombre sufría mucho decidió en un arrebato de valentía ayudar y mitigar un poco su dolor aunque fuese pequeño y débil. Abandonó su nido y decidido voló hacia la cruz donde se encontraba aquel hombre, que le había conmovido. Con su piquito sacó una espina de la frente de aquel ser, manchándose de sangre su pecho. El crucificado abrió sus labios y susurró por lo bajo al pajarito: ¨En premio a tu piedad, se cumplirá todo lo que tu estirpe viene anhelando desde el día de la creación ¨  Cuando el petirrojo regresó a su nido pensó que con un baño en el arroyo se le quitaría la sangre y por más que intentó sacarse aquella mancha de mil formas posibles no pudo hacerlo. Ahora su pecho era completamente rojo y cuando vio a sus crías crecer, ellas a cierta edad adquirieron ese pecho rojo. Desde aquel día el petirrojo y su descendencia lograron ganarse las plumitas rojas que tanto querían desde los primeros días del paraíso.